(En alusión a un texto escrito por Gabo sobre Cien Años de Soledad)
No conozco Macondo. Tampoco a los Buendía. Pero esta crónica me incita a leer. Y es imposible dejar de hacerlo.
Durante una época, Gabo vivió de créditos. Lo único que no llegó a empeñar fue su máquina para escribir. Lo único que nunca le faltó fue papel para escribir. El resto era pura donación. El resto fue fidelidad de sus amigos. Sobrevivió gracias a ellos.
A tal punto llegó que cuando iba a enviar la novela no tenía el dinero necesario para hacerlo. Primero mandó una parte. Pero el destino fue cruel e hizo que esa parte fuese la última para verlo sufrir un poco más.
El final ya es conocido. Cien Años de Soledad forma parte de la literatura clásica. Y ahora Gabo no sufre más. Y tampoco sus inseparables amigos.
domingo, 15 de julio de 2007
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1 comentario:
Hola,solo quiero decir que este blog es el mas estupido que he leido en mi vida....que chucha es eso de "la mirada del perro", me vale verga que mires anormal. Prefiero leer un articulo escrito por susy diaz que seguir en este asqueroso blog.
Dame un beso en el peluche.
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