sábado, 18 de agosto de 2007

La tecnología en el deporte

· ¿Impedimento o ayuda?
La Fórmula 1, el atletismo, la natación, el motociclismo, el fútbol americano... un sinfín de deportes no serían lo que actualmente son sin la aplicación de la tecnología. Son muchas las disciplinas deportivas que mueven miles de millones y en las que la precisión absoluta de la medición del tiempo o las distancias se convierte en algo imprescindible.
La unión de la tecnología y el deporte, hoy, es parte indispensable en casi todos los deportes, pero hay algunos que aún se resisten a utilizarlo. El fútbol, que maneja cantidades ingentes de dinero, ha hecho hasta el momento pequeños escarceos e incursiones en el mundo de la tecnología, pero todavía se resiste a adoptarla con todas las consecuencias y parece decidido a vivir de espaldas a las posibilidades que le ofrece el progreso técnico.
Esto se debe a que la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) dice que el error es parte del juego, eso es lo que hace más interesante a nuestro deporte. "Los técnicos se equivocan, los futbolistas se equivocan y los árbitros se equivocan, pero eso es parte del fútbol. Una parte importante” dijo Joseph Blatter, presidente de dicho organismo.
Pequeños avances
Aunque el brazo de la tecnología no llega a penetrar del todo dentro del Fútbol, algunos avances se han venido llevando a cabo. Por ejemplo, en el Campeonato Mundial sub '17 que finalizó el año pasado en Perú se utilizó un balón que mediante un dispositivo tecnológico permite a los árbitros saber cuando ingresa en la portería. "En el próximo mundial de clubes habrá una segunda experiencia similar y luego se harán las evaluaciones", señaló Blatter.
Pero ya se han dado algunos pasos, y los árbitros han sido sus principales protagonistas y beneficiarios. La empresa Kinetical, que tiene patentado su sistema en todo el mundo, puso en práctica en la última Copa de Catalunya una aplicación de gestión arbitral que facilita mucho el trabajo de los hombres de negro. Su nombre, K-Referee. Su objetivo, facilitar a los colegiados la gestión de los partidos.
El sistema es bien sencillo y con él se ahorraría tiempo y se ganaría mucha comodidad en la labor anterior y posterior a cada partido. Antes del encuentro, el árbitro recibe en su ordenador de bolsillo todos los datos necesarios para abrir el acta. Durante la disputa del choque, el árbitro lleva consigo el ordenador, y en él va apuntando todas las incidencias que se vayan produciendo (cambios, tarjetas, goles, expulsiones...). Todos esos datos quedan archivados y, cuando termina el partido, el colegiado no tiene más que imprimir el acta y entregársela a cada uno de los equipos.
Uno de los dos árbitros de Primera División que lo ha probado hasta el momento, Xabi Moreno, asegura que su manejo “es muy fácil” y que, desde el punto de vista del colegiado, “lo más positivo es que llegas al vestuario al final del partido, conectas el ordenador a la impresora e imprimes el acta; se ahorra mucho tiempo”.
Moreno considera que la implantación de este sistema “sería muy positivo porque significaría dar una vuelta más al arbitraje y demostrar que éste evoluciona con el tiempo”.
Los beneficiados no son sólo los árbitros, también las federaciones, los clubes y los medios de comunicación que cubren los partidos de fútbol. Y todo gracias a un software unido a un ordenador de bolsillo, cuyo secreto no tiene mucho misterio.
Antes del partido, el árbitro enciende su iPaq y le aparece el día, la hora, el lugar y los equipos del encuentro que tiene que arbitrar. Primera ventaja: no ha tenido que acercarse a su colegio para enterarse de todo ello.
Cuando el árbitro llega al estadio, no tiene más que pulsar sobre el dorsal de los jugadores titulares y los suplentes y le aparecen en la pantalla las 11 camisetas de cada equipo. Cuando ocurre alguna incidencia durante el encuentro, ya sea una tarjeta, un gol o un cambio, el colegiado no tiene más que pulsar sobre el dorsal del jugador y escoger en el menú el tipo de incidencia.
Por ejemplo: tarjeta amarilla al número 4. Pincha sobre la camiseta que lleva ese dorsal, elige en el menú la opción de tarjeta amarilla y después el motivo de la sanción. Vuelve a puntear y la incidencia ya está recogida.
Cuando acaba el partido, no queda más que sacar el acta y enviarla a la federación por GPRS. Allí, el fatigoso y apresurado trabajo de actualización de datos y clasificaciones se realiza de forma automática, lo que permite a clubes y medios de comunicación acceder a ellos de forma casi inmediata.
Fútbol americano, el mejor ejemplo
Desde hace años, el fútbol americano utiliza de forma habitual la tecnología para que las decisiones arbitrales sean acertadas. En cada encuentro los árbitros emplean un sistema de comunicación interna que les permite, en pocos segundos, tomar la decisión correcta.
A través de un monitor, unos árbitros ven la repetición de la jugada dudosa y comunican al principal, que se encuentra en el terreno de juego, por ejemplo, el número exacto de yardas que ha avanzado un jugador o si ha llegado a la zona de ‘touch down’.
Se ha hablado muchas veces de aplicar este sistema de vídeo al fútbol, con lo que el fuera de juego, las agresiones, los penaltis, los goles fantasma y demás incidencias del juego dejarían de crear la enorme controversia que generan. Los árbitros ya no serían el blanco de todas las críticas y ya no se podría cargar sobre ellos las culpas de una derrota. Pero hasta hoy son más los defensores del sistema tradicional que los que apuestan por la introducción del vídeo.

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