
Desde que crecí viendo Súper Campeones y hacer maravillas a Oliver Atom y Steve Hyuga (por más dibujos animados que sean), desde el segundo en que pisé una cancha de fútbol por primera vez y vi la banda con la “C” enorme en el brazo de uno de mis compañeros, desde el momento que conocí el nombre de jugadores como Héctor Chumpitaz, Diego Maradona o Franza Beckenbauer y el legado que dejaron; es desde ese preciso instante que entendí lo que un capitán debe – y no debe – hacer.
Años más tarde -aunque mi niñez aún no es algo que deba tratar como un asunto distante- tuve la oportunidad de ponerme tan dichosa banda. La ocasión se dio jugando por mi querido colegio Carmelitas. Mi entrenador me dio la oportunidad de ser el capitán del equipo. Qué honor. Hoy no recuerdo si ganamos, perdimos o empatamos, no recuerdo si jugué bien o mal, pero de lo que sí me acuerdo y jamás olvidaré fue cómo me sentí mientras jugaba. La sonrisa en mi rostro solo pudo ser opacada cuando no clasificamos y nos quedamos en la primera fase del torneo; mas nunca olvidé tan dichos momento.
Esa experiencia me marcó para toda la vida. La responsabilidad que el capitán tiene tanto dentro como fuera de la cancha son aspectos a tomar con suma seriedad. Y este cargo no debe ser entregado con facilidad ni apuro. El director técnico, el nombrado a dar tan importante cargo, debe pensar en quién lo representará y será la voz de los jugadores. Este puesto, aunque parezca obvio decirlo, no es para cualquiera.
Revisando internet encontré que el capitán es definido como aquel jugador que es “escogido para ser el líder del equipo, representando, dentro del campo de juego, a todos sus compañeros. Normalmente, esta función suele desarrollarla el miembro más veterano del equipo (el más representativo). Sobre el terreno de juego, se distingue de los demás por el brazalete que lleva en el brazo.”
Es un jugador que debe tener la suficiente entereza mental para afrontar los partidos mejor que el resto, aportando tanto su habilidad física como psicológica. Ejemplo de esto, y con mucho orgullo por la corta edad que tiene y por el escudo que defiende, Néstor Duarte, flamante figura y capitán de la sub17 de Perú en el Mundial de Corea 2007, dio una clara manifestación de aquello que escribo. Ni bien acabó el partido y fuimos eliminados por Ghana en cuartos de final, Néstor se acercó a sus compañeros tendidos en el campo, afligidos por la derrota y derramando el sudor conjunto a sus lágrimas sobre la cancha, y los ayudó a pararse y a enfrentar la derrota como verdaderos hombres, como los verdaderos guerreros que habían sido durante todo el proceso mundialista.
Esta escena me llevó inmediatamente a Francia 98, octavos de final. Paraguay perdió contra el local en tiempo suplementario. José Luís Chilavert ayudaba a parar a sus compañeros mientras les secaba las lágrimas de los rostros. Y otros ejemplos de esto aparecen instantáneamente en mi memoria. El capitán siempre al frente de su equipo, cual guerra militar.
La banda en la blanquirroja
Hablar de la función de capitán es hablar de Claudio Pizarro. Hoy él es el capitán indiscutido de la selección. Eso quedó claro cuando declaró, días antes al partido contra Colombia, que “yo (Claudio) soy el capitán de la selección, al menos eso lo tengo claro".
Parece que Chemo ya tiene decidido quién llevará la banda durante las eliminatorias. ¿Pero realmente él es en indicado para tan delicado y relevante cargo o alguien más tiene el don natural de la capitanía?
Claudio Pizarro pasa por un mal momento con la camiseta nacional. No mete goles, no es el goleador que se espera, ni mucho menos el jugadorazo –porque no hay otro adjetivo que califique sus soberbias actuaciones en el extranjero- que fue en el Bayern o que hoy se proyecta ser en el Chelsea. Entonces, me pregunto, ¿es realmente sensato por parte de Chemo darle tan importante puesto o solo quiere darle la confianza que parece haber perdido durante años de mala racha con la blanquirroja?
El Dr. Francisco García, Psicólogo Deportivo, en su artículo El Capitán del Equipo enuncia algunas de las principales virtudes que debe tener un capitán, y que considero, Pizarro no posee.
· En las situaciones más difíciles se espera que el capitán tenga la actuación más sobresaliente, que logre controlar no solo sus emociones sino las del resto de los deportistas.
Como ya se ha visto durante las eliminatorias pasadas y la última Copa América, Pizarro no solo no tiene actuaciones sobresalientes, sino que termina siendo el jugador de peor rendimiento. Aunque muchas salgan en su defensa y digan que marcó 2 goles contra Bolivia, nadie me quita el mal recuerdo de los 2 primeros partidos, donde fue inútil y, en ocasiones, estorbaba el juego de sus compañeros.
· Las relaciones entre el entrenador y el capitán tienen una gran importancia en el plano de la colaboración del entrenador con el equipo, específicamente en las situaciones, cuando exista rivalidad o cualquier otra forma de divergencia y se necesite conocer la opinión de los miembros del equipo.
Pizarro ya se peleó con un entrenador una vez, cuando la norma dicta que él debería tener la mejor relación con el director técnico. Tal vez este no sea el caso con Chemo, al menos eso espero.
El respaldo al capitán
Claro está mi antagonismo contra Claudio Pizarro en la selección. Lo bueno es que este no está presente en la selección, al menos no se puede vislumbrar. Tanto Nolberto Solano como Paolo Guerrero, figuras representativas del equipo peruano, salieron a dar la cara por su capitán y a darle todo su apoyo.
Solano, nueva figura del West Ham United, dijo “le pido a la prensa que vea bien los partidos de la selección, para que se den cuenta del trabajo fundamental que Claudio hace. No pretendan que venga de Inglaterra y que tenga un polo con la “S” en el pecho de súper Claudio”.
Es cierto que Pizarro realiza una función importante dentro del equipo y también es cierto que no está jugando en la posición que más le acomoda, “me cuesta la ubicación en la que estoy jugando, pero es lo que Chemo quiere de mí” aseguró el atacante del Chelsea. Sin embargo, Ñol jugó de volante de marca y sacó a relucir su categoría –un maestrito como años atrás lo llamó con mucho cariño Maradona-.
Por su parte, su ex compañero de equipo, Paolo Guerrero, también declaró a favor de su amigo. “Pizarro es uno de los más importante en el equipo y ya le llegará la oportunidad de anotar. Claudio es el capitán”.
Sinceramente, espero que Paolo acierte con sus predicciones tanto como lo hace dentro de la cancha. Por mí parte, él debería ser quien lleve la banda. Quien vio el partido contra Colombia sabrá cuáles son mis razones. Quien no lo vio, solo debe saber que su apellido le hace poca justicia a todo lo que hace dentro de la cancha.
Habrá que seguir esperando a Pizarro. Tal vez la 3ra (eliminatoria) sea la vencida…
Años más tarde -aunque mi niñez aún no es algo que deba tratar como un asunto distante- tuve la oportunidad de ponerme tan dichosa banda. La ocasión se dio jugando por mi querido colegio Carmelitas. Mi entrenador me dio la oportunidad de ser el capitán del equipo. Qué honor. Hoy no recuerdo si ganamos, perdimos o empatamos, no recuerdo si jugué bien o mal, pero de lo que sí me acuerdo y jamás olvidaré fue cómo me sentí mientras jugaba. La sonrisa en mi rostro solo pudo ser opacada cuando no clasificamos y nos quedamos en la primera fase del torneo; mas nunca olvidé tan dichos momento.
Esa experiencia me marcó para toda la vida. La responsabilidad que el capitán tiene tanto dentro como fuera de la cancha son aspectos a tomar con suma seriedad. Y este cargo no debe ser entregado con facilidad ni apuro. El director técnico, el nombrado a dar tan importante cargo, debe pensar en quién lo representará y será la voz de los jugadores. Este puesto, aunque parezca obvio decirlo, no es para cualquiera.
Revisando internet encontré que el capitán es definido como aquel jugador que es “escogido para ser el líder del equipo, representando, dentro del campo de juego, a todos sus compañeros. Normalmente, esta función suele desarrollarla el miembro más veterano del equipo (el más representativo). Sobre el terreno de juego, se distingue de los demás por el brazalete que lleva en el brazo.”
Es un jugador que debe tener la suficiente entereza mental para afrontar los partidos mejor que el resto, aportando tanto su habilidad física como psicológica. Ejemplo de esto, y con mucho orgullo por la corta edad que tiene y por el escudo que defiende, Néstor Duarte, flamante figura y capitán de la sub17 de Perú en el Mundial de Corea 2007, dio una clara manifestación de aquello que escribo. Ni bien acabó el partido y fuimos eliminados por Ghana en cuartos de final, Néstor se acercó a sus compañeros tendidos en el campo, afligidos por la derrota y derramando el sudor conjunto a sus lágrimas sobre la cancha, y los ayudó a pararse y a enfrentar la derrota como verdaderos hombres, como los verdaderos guerreros que habían sido durante todo el proceso mundialista.
Esta escena me llevó inmediatamente a Francia 98, octavos de final. Paraguay perdió contra el local en tiempo suplementario. José Luís Chilavert ayudaba a parar a sus compañeros mientras les secaba las lágrimas de los rostros. Y otros ejemplos de esto aparecen instantáneamente en mi memoria. El capitán siempre al frente de su equipo, cual guerra militar.
La banda en la blanquirroja
Hablar de la función de capitán es hablar de Claudio Pizarro. Hoy él es el capitán indiscutido de la selección. Eso quedó claro cuando declaró, días antes al partido contra Colombia, que “yo (Claudio) soy el capitán de la selección, al menos eso lo tengo claro".
Parece que Chemo ya tiene decidido quién llevará la banda durante las eliminatorias. ¿Pero realmente él es en indicado para tan delicado y relevante cargo o alguien más tiene el don natural de la capitanía?
Claudio Pizarro pasa por un mal momento con la camiseta nacional. No mete goles, no es el goleador que se espera, ni mucho menos el jugadorazo –porque no hay otro adjetivo que califique sus soberbias actuaciones en el extranjero- que fue en el Bayern o que hoy se proyecta ser en el Chelsea. Entonces, me pregunto, ¿es realmente sensato por parte de Chemo darle tan importante puesto o solo quiere darle la confianza que parece haber perdido durante años de mala racha con la blanquirroja?
El Dr. Francisco García, Psicólogo Deportivo, en su artículo El Capitán del Equipo enuncia algunas de las principales virtudes que debe tener un capitán, y que considero, Pizarro no posee.
· En las situaciones más difíciles se espera que el capitán tenga la actuación más sobresaliente, que logre controlar no solo sus emociones sino las del resto de los deportistas.
Como ya se ha visto durante las eliminatorias pasadas y la última Copa América, Pizarro no solo no tiene actuaciones sobresalientes, sino que termina siendo el jugador de peor rendimiento. Aunque muchas salgan en su defensa y digan que marcó 2 goles contra Bolivia, nadie me quita el mal recuerdo de los 2 primeros partidos, donde fue inútil y, en ocasiones, estorbaba el juego de sus compañeros.
· Las relaciones entre el entrenador y el capitán tienen una gran importancia en el plano de la colaboración del entrenador con el equipo, específicamente en las situaciones, cuando exista rivalidad o cualquier otra forma de divergencia y se necesite conocer la opinión de los miembros del equipo.
Pizarro ya se peleó con un entrenador una vez, cuando la norma dicta que él debería tener la mejor relación con el director técnico. Tal vez este no sea el caso con Chemo, al menos eso espero.
El respaldo al capitán
Claro está mi antagonismo contra Claudio Pizarro en la selección. Lo bueno es que este no está presente en la selección, al menos no se puede vislumbrar. Tanto Nolberto Solano como Paolo Guerrero, figuras representativas del equipo peruano, salieron a dar la cara por su capitán y a darle todo su apoyo.
Solano, nueva figura del West Ham United, dijo “le pido a la prensa que vea bien los partidos de la selección, para que se den cuenta del trabajo fundamental que Claudio hace. No pretendan que venga de Inglaterra y que tenga un polo con la “S” en el pecho de súper Claudio”.
Es cierto que Pizarro realiza una función importante dentro del equipo y también es cierto que no está jugando en la posición que más le acomoda, “me cuesta la ubicación en la que estoy jugando, pero es lo que Chemo quiere de mí” aseguró el atacante del Chelsea. Sin embargo, Ñol jugó de volante de marca y sacó a relucir su categoría –un maestrito como años atrás lo llamó con mucho cariño Maradona-.
Por su parte, su ex compañero de equipo, Paolo Guerrero, también declaró a favor de su amigo. “Pizarro es uno de los más importante en el equipo y ya le llegará la oportunidad de anotar. Claudio es el capitán”.
Sinceramente, espero que Paolo acierte con sus predicciones tanto como lo hace dentro de la cancha. Por mí parte, él debería ser quien lleve la banda. Quien vio el partido contra Colombia sabrá cuáles son mis razones. Quien no lo vio, solo debe saber que su apellido le hace poca justicia a todo lo que hace dentro de la cancha.
Habrá que seguir esperando a Pizarro. Tal vez la 3ra (eliminatoria) sea la vencida…


3 comentarios:
Andrés, soy asiduo lector de tu blog. En verdad me he metido un par de veces. Me parece mostra tu afición por el tema de escribir este tipo de artículos y tu pasión que demuestras al hacerlo.
Está paja este último tema aunque discrepo contigo en algunas cosas.
¿En la actualidad quien te parece el cápitan más representativo en su equipo?
Yo me inclino por Gerrard del Liverpool.
Además de Gerrad, Terry en el Chelsea, Maldini en el Milan ( cuando juega) y Toti en la Roma.
MMMMMMMM ESCRIBES???
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