miércoles, 15 de abril de 2009

Imperio inglés


Acabaron los cuartos de final de la Champions League y nuevamente 3 equipos de la liga inglesa ocupan un lugar entre los mejores de Europa. Ayer el Chelsea, en una batalla épica, dejó a la amenaza roja de Anfield, los nuevos hijos predilectos de Liverpool desde que una banda juvenil saliera de ahí allá por los años 60. Un equipo que ha sabido ganarse un puesto entre los mejores en esta competición, pero que nuevamente verá la final desde su casa.
Los blues enfrentarán el 28 de abril a mi favorito y el único equipo no inglés, el Barcelona. En la otra semifinal, el Arsenal buscará cortarle el paso al Manchester United, que buscará su 2da final consecutiva.
Los diablos dejaron en el camino al Porto, que había logrado sacarle un empate a 2 en su visita al teatro de los sueños, pero que no fue suficiente para amargarle la noche a Sir Alex Ferguson, un zorro de este deporte. Hoy le cortó el juego al equipo portugués, le puso 3 volantes de recuperación en el centro y 3 delanteros. Volvió Ferdinand y con él la seguridad en una zaga que la pasó muy mal en el partido de ida.
Ferguson supo, además de ganar el partido dentro de la cancha, ganarlo desde afuera y trabajó duro con la psiquis de sus pupilos. "Solo necesitamos un gol" y eso fue lo que sus muchachos salieron a hacer. Y no les tomó ni diez minutos. El jugador más abuchado del estadio fue el que los calló. Cristiano Ronaldo, elegido como el mejor jugador en el 2008, fue quien celebró un tanto que vale para seguir en el camino a Roma, ciudad que acogerá la final en mayo. Un verdadero golazo de media distancia, salido de otro partido.
De ahí en adelante el partido fue un mero trámite. El Porto nunca encontró cómo llegar a la portería de Edwin van der Sar. Y la tarea fue aún más complicada dado que su mejor referente en el medio se fue por una lesión. Con la salidad de Lucho González el equipo perdio la solvencia en salida que normalmente tienen y que tanto molestó en el partido de ida. Sin la conexión en la media cancha, se dedicaron a jugar al pelotazo y en ese juego los ingleses son virtualmente impasables.
En el otro partido, el Arsenal no necesitaba siquiera un gol para pasar pero se las arregló para meter 3 y evitarse cualquier sobresalto. De arranque Walcot puso todo cuesta arriba para los pupilos del ingeniero Pellegrini. Un juego de pases cortos que dejó al Villareal paseando por la cancha. Los amarillos, además, no pudieron contar con su mejor hombre en el medio, Senna, autor de un verdadero golazo en el partido de ida.
Entre toque y toque, el Arsenal salió a la cancha en el segundo tiempo con la idea de aplastar a su rival. Y en pocos minutos consiguio el 2 y el 3 en el marcador, gracias a Adebayor y van Persie, respectivamente. La revancha no se pudo dar y nuevamente los gunners dejaron a los amarillitos en el camino.
Ahora habrá que esperar un par de semanas para saber quiénes se enfrentarán en Roma. Mientras disfrutemos con el fútbol los fines de semana y el tenis en Monte-Carlo.

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