
Alguien dijo que Dios es peruano. Puede ser, pero creo -con justa razón si se ven los últimos años- que no le gusta el fútbol. En el último suspiro del partido, cuando todo parecía dado para una clasificación merengue a la siguiente fase de la Libertadores, cuando el sufrido hincha crema pensaba que iban a poder ver un partido más en su Monumental, en ese segundo final todo se acabó... Llegó el 0-2 para San Luis en Paraguay. Normalmente nos hacen los goles de cabeza a nosotros, hoy lo volvimos a lamentar pero en otra cancha. Da lo mismo. El resultado ya está y la U se queda en la primera fase.
No quiero ni decir que se merecen este resultado. Tuvieron buenos momentos de futbol a lo largo del torneo. Sin embargo, cuando el momento de poner huevos, de ratificar su tan glorificada garra, salieron a la cancha a mirar a San Lorenzo, esperando que tal vez no los ataquen. Pues no. Los argentinos se llevan 3 puntos por el mismo gusto de ganarle a los de Reynoso, quienes les dieron un baile en Lima. Los gauchos tienen fama de picones y lo pusieron todo en la cancha. El resultado, este soso 2-0, no refleja lo que pasó en la cancha. Pudieron ser más, aunque no lo necesitaron.
Quedará como un consuelo típico del peruano que el gol anulado a Piero Alva. No estaba en fuera de juego, debió valer. Ese ansiado tanto que les hubiese dado el paso, pero no. Al dios que defiende la blanca y roja parece que ya no le gusta el futbol. Qué le habremos hecho. Expiar culpas no ayudará.
Cremas, a mirar el torneo local con otros ojos y a buscar la clasificación para la siguiente edición de la Libertadores. En algún lugar tendrán que buscar consuelo ...


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