martes, 5 de mayo de 2009

Vía directa a Roma


El Manchester United, en una grandiosa exhibición de fútbol, dejó en el camino al Arsenal, tras vencer por 3-1 en el Emirates Stadium.
Durante los 180 minutos de esta llave los diablos rojos fueron superiores a su rival, que propuso su estilo de juego, pero que jamás logró debilitar la zaga de su contrincante. Las cifras lo demuestran: solo un gol en los dos partidos y gracias a un penal -una tontería por parte de Fletcher, que se perderá la final por tratar de evitar un gol que de nada servía- convertido por van Persie a tan solo 10 minutos del final.
Los muchachos de Ferguson fueron más. Supieron cuándo atacar y cuándo defenderse. Y más importante que la forma, fue los momentos en los que lo hicieron. Es cierto que el primer gol llega tras una equivocación de Gibbs, quien se resbaló en su área y no pudo despejar el balón, y una buena definición de Park, jugador clave en el encuentro. Pero el ManU abarcó todo el recuadro verde y no dejó que Fabregas pudiera dominar el balón sin tener presión por más de 10 segundos. El español, claro conductor del equipo, no pudo deshacerse de su marca y tuvo un partido flojo. Los gunners dependen de él en demasía, tanto para la marca como para la ofensiva. Si Cesc tiene un partido por abajo de los 5 puntos, los gunners lo sufren.
Nuevamente Ferguson le ganó el duelo a Wegner. El frances no pudo encontrar cómo vulnerar el trío de mediocampistas defensivos que le puso su rival. Fletcher, Anderson y Vidic se comieron la cancha, dando siempre el balón al pie al otro trío de los diablos, comandados por un impresionante Ronaldo, que no solo anotó los otros dos goles del partido, sino que se vio sobrio en el manejo del balón, certero en sus rematas, preciso con la gambeta y fue un jugador de equipo, algo que siempre se le critica. El Ronaldo de hoy fue el mejor jugador del año pasado.
Poco se puede decir de esta llave. El resultado soprende por lo abultado, pero no tanto el vencedor. La experiencia es vital en este tipo de competencias y el ManU va por su segunda final consecutiva, algo que no se lograba desde que el Ajax lo hizo en la década del 80. Enorme mérito para los ingleses.
Mañana se verá si habrá nuevamente una final británica. El Barcelona tiene las de ganar. No le marcaron en su casa y viene con un envión anímico tras su amplastante victoria en el Bernabeu. Pero los blues saben bien cómo detenerlos. La pregunta más importante es si sabrán cómo dañarlos.

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