
Cual cuento de hadas, al final de la historia Roger Federer vivirá feliz para siempre. Aunque en esta oportunidad no tuvo que enfrentar a su demonio español, tuvo que derrotar al desadapto matador de dragones (a saber: venció al 1, Nadal, al 10, Davydenko, al 12, González y al 14, Ferrer), de nombre Robin Soderling y de nacionalidad sueca, que osó romper el récord que ostentaba el buen Rafa en canchas francesas, quien se tuvo que contentar con ver la final por televisión. Para los detractores del suizo, que no le haya ganado al matador será siempre su gran objeción.
Hoy se hizo historia en las canchas de Francia, en el mítico Roland Garros. En este día cambió de manos el cetro del rey Sampras al nuevo monarca del deporte blanco. Federer venció a Soderling por 6-1, 7-6 y 6-4. No le tomó ni 2 horas acabar con su rival y conseguir el único Gran Slam que faltaba en su hoja de vida. Hoy se va a dormir con 14 títulos de los grandes -el mismo número que Pete- y la copa de los Mosqueteros -algo que el norteamericano nunca logró. El último jugador en conseguir tremendo mérito fue Andre Agassi, cuando en el 99 también terminó el póker en Paris.
Digo que hay un nuevo rey porque, a pesar que Sampras y Roger tienen el mismo número de Grand Slam, como ya mencioné antes, el suizo tiene un título en cada cancha: 3 en Australia, 1 en Francia, 5 en Inglaterra y 5 en Estados Unidos. Pocos son aquellos que supieron triunfar en cada superficie. Roger ssuma su apellido al de los más grandes de la historia, entre ellos, Rod Laver y Roy Emerson. Nada despreciable. A tener en cuenta que aún no se retira y ha demostrado que está en las mejores condiciones para seguir sumando.
Estadísticas aparte, el partido en sí dejó dos conclusiones: Soderling no estaba preparado para malograrle la fiesta a Federer y el suizo tiene casta para las finales. Dominó el 1er set a su antojo. En el 2do, después de ser atacado por un imbécil que entró la cancha, supo mantener la calma y llevar el partido al tiebreak, donde nuevamente mostró por qué fue el número 1 del mundo por tantos años. En el 3er set tuvo, como pasa con cualquiera, dificultades para cerrar el match, pero como ocurrió durante todo el torneo, su servicio lo salvó y borró las oportunidades de quiebre que tuvo el sueco.
Robin, al final del partido, pareció que había ganado. Con una sonrisa de oreja a oreja levantaba el trofeo del 2do puesto. Cabe resaltar un gesto que tuvo con Federer. Cuando este idiota -porque no hay otra manera de llamarlo- se metió a la cancha y se fue sobre Roger, el suizo quedó consternado. Minutos después, a la hora de reanudar el encuentro, Soderling en vez de tomar ventaja y apurar el juego, le dio una pausa extra a su rival, lo miró y le preguntó si ya estaba listo para comenzar. Fair Play.
Las lágrimas de Roger hoy mostraron lo mucho que le importaba conseguir esto. Hoy, con 27 años, ha logrado ser coronado como el mejor de la era abierta. A base de esfuerzo y coraje, sabiendo dejar atrás malos ratos en su vida, se hizo paso en el mundo del deporte blanco. Con su estilo y calidad se hizo inmortal.


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